Con el regreso a clases a la vuelta de la esquina, miles de familias enfrentan lo que ya muchos llaman “la segunda cuesta del año”. La compra de útiles escolares, uniformes, mochilas y otros insumos representa un gasto significativo que, en muchos hogares, se suma a compromisos financieros previos, como pagos de servicios, alimentación y deudas.
De acuerdo con organizaciones de consumidores y estudios de mercado, el gasto promedio por estudiante puede superar los 2 mil pesos dependiendo del nivel educativo y los requerimientos de cada institución. A este panorama se suman los ajustes inflacionarios que han elevado el precio de artículos básicos como cuadernos, lápices, colores y mochilas.
“Para muchas familias, especialmente aquellas con más de un hijo en edad escolar, esta temporada implica un esfuerzo económico considerable. A veces tienen que recurrir a créditos, ventas informales o incluso dejar de cubrir otras necesidades para cumplir con las listas escolares”.
Organismos sociales y especialistas en economía familiar recomiendan planificar con anticipación, comparar precios y reutilizar materiales del ciclo anterior cuando sea posible. Asimismo, exhortan a las autoridades educativas a promover listas escolares racionales, evitando artículos innecesarios o de marcas específicas.
